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LA LACTANCIA MATERNA, UNA DECISIÓN PERSONAL

Quiero hacer una pausa para hablar de algo que me entristece y que no llego a comprender.

LA LACTANCIA MATERNA, UNA DECISIÓN PERSONAL

La lactancia materna es una decisión personal, única y exclusivamente de la mujer que es quien será quien tenga que hacerla. Decisión compartida con su propio hijo que es quien decidirá en parte hasta cuándo seguir.

Todos los extremismos son dañinos. Nadie tiene derecho a opinar u obligar a aquella madre que decide voluntariamente o por circunstancias personales no dar el pecho. Y se les juzga. Perseguidos en ese momento por extremismos de lactancia que minan moralmente haciendo que incluso algunas piensen que no son buenas madres si no consiguen hacerlo.

En cambio, pasado un tiempo, la situación se invierte: las madres que decidimos seguirlo dando nos vemos juzgadas a todas horas con comentarios absurdos de gente tanto cercana como de cualquiera que pasa y ni te conoce, diciéndote que si seguirás dándoselo hasta la comunión. Y te sientes como un bicho raro, te acusan de madre sobreprotectora, de que no es bueno para ese niño. Sí, curiosamente ellos saben siempre qué es lo mejor para tu niño, no su madre…

Señores, un poco de respeto tanto a unos como a otros. Yo no voy por la vida preguntando ni opinando sobre temas tan íntimos, haciendo juicios a la ligera por el simple hecho de opinar.

La maternidad es algo precioso, la unión que tengo con mi pequeña es lo más mágico que he sentido en mi vida y si mañana dejase de darla el pecho seguiría siéndolo. No se es más madre por dar el pecho ni peor madre por seguirlo haciendo a partir de ciertos meses porque así lo deciden gente que seguramente no ha dado el pecho y que muchos además son hombres por añadidura.

Ayer publiqué una foto preciosa en mi Facebook, una madre dando el pecho a su hija de 25 meses. Normalmente las fotos tienen apenas comentarios. Y ésta tuvo multitud de mensajes de apoyo así como más de uno de lo contrario.

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Para mí fue una sesión muy especial porque fui partícipe de momentos preciosos, muy íntimos pero compartidos de una manera preciosa y natural. Especial porque fue muy diferente a mis sesiones habituales, muy maternal. Especial porque coincide con una etapa maravillosa de mi vida en la que vivo y siento estas cosas de una forma hermosa e intensa.

Hoy hablo de la lactancia materna, pero esto es extensible al colecho, a acunar a tu hijo, a darle cariños y achuchones y tener que escuchar “le vas a malcriar” “se va a acostumbrar” “vas a ver la que te espera si sigues así”… pues efectivamente a todas esas personas que se meten donde no las llaman:

– Prefiero que mi hija se acostumbre a abrazos y sea una persona cariñosa que sepa darlos y recibirlos

– Ya me las apañaré yo, que soy quien tengo que vivir con ella… quizás algún día muera por un abrazo gigante pero creo que podré soportarlo

– Cuando mi hija me busca con la manita de noche para ver que estoy allí y se abraza a mí me despierta sólo a mí no al resto, y por cierto, es el despertar más bonito que me han dado nunca

– Cuando está al pecho y nos miramos se para el mundo, no existe el tiempo, esa sensación tan maravillosa decidiremos nosotras cuándo terminar con ella, no el resto del mundo.

Hay fotografías que a veces uno guarda para sí mismo, pero quiero compartir ésta, mi foto con mi hija, nuestro momento, con todos vosotros. Porque estoy orgullosa de ello.

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